
El Canciller boliviano, David Choquehuanca, dijo ayer en un encuentro con los Embajadores en La Paz que la reunión en la capital danesa es una "oportunidad para debatir por la vida, por la humanidad y sobre la vida del planeta".
"No podemos seguir haciendo lo mismo en términos de desarrollo e industrialización a riesgo de acabar con nuestra especie (...). Aunque los países culpables reduzcan al cien por cien sus emisiones de gases de efecto invernadero nosotros ya no podremos recuperar ni el 50 por ciento de nuestros nevados", lamentó Choquehuanca. El Canciller de Bolivia explicó que la propuesta boliviana en la cumbre estará basada en la declaración sobre los derechos de la Madre Tierra, y dijo que espera contar con "el apoyo de toda la Comunidad Internacional". Aprovechando este contexto, la Fundación Solón organizó ayer un acto de protesta por el cambio climático y por la pérdida de glaciares representativos de Bolivia por los efectos de los gases de efecto invernadero. El Director de proyectos de esta fundación, Pablo Bustillos, dijo que los países ricos no "están asumiendo compromisos responsables" para bajar sus emisiones, lo que supone "una burla" para los países pobres y "una amenaza a la seguridad planetaria". "Estamos frente a un riesgo en el que los países pobres del sur somos altamente vulnerables a los efectos del cambio climático", explicó Bustillos. Desaparación de nevados El representante de la Fundación Solón recordó que el nevado de Chacaltaya, en el que se encontraba la pista de esquí más alta del mundo, desapareció por el cambio climático, y en los próximos "20 ó 30 años" puede pasar lo mismo con el Illimani, "un emblema de la ciudad de La Paz y del mundo andino". "Si no se empiezan a bajar las emisiones, quienes vamos a pagar la factura de estas acciones somos los países pobres que no tenemos capacidad de reacción, no tenemos recursos, ni tecnología. Los países del norte están anteponiendo los intereses particulares de enriquecimiento a los intereses globales del planeta", concluyó. En su acto reivindicativo, miembros de la Fundación representaron el nevado Illimani con hielo, con el objetivo de que se vaya derritiendo con el paso de las horas y así representar su pérdida de nieve.